Recomendación Collecting the Pieces
Recomendación Collecting the Pieces de L.A. Fiore

A los quince años me enamoré. Su nombre era Jake Stephens y
tomé a la chica abandonada y solitaria que había sido y me hizo completo. Su
amor era un amor puro e incondicional que hacía que cada día fuera mejor que el
anterior ... un cuento de hadas propio.
Pero esta historia no es sobre Jake. Se trata de Abel
Madden; El hombre que conozco después del cuento de hadas se va al infierno. Un
hombre engreído y arrogante que dice lo que quiere, hace lo que le place y no
le da excusas. Me irrita (a veces me molesta), pero también me devuelve la
vida.
Mi nombre es Sidney Ellis y esta es mi historia de encontrar amor dos veces: la primera cuando la necesitaba y la segunda cuando nunca la vi venir.
Mi nombre es Sidney Ellis y esta es mi historia de encontrar amor dos veces: la primera cuando la necesitaba y la segunda cuando nunca la vi venir.
Una de la razón por la que comencé esta historia es que posee
una sinopsis muy llamativa.
La historia de Sidney comienza desde su infancia y como fue
el abandono de sus padres, sin nunca perder el optimismo a conocer nuevas
personas que le pudiese brindar ese cariño y afecto que una vez le faltó.
Durante esta primera parte conocemos a Jake un chico modelo y atleta de su
escuela secundaria que apenas conoce a Sidney siente una gran atracción por ella.
Conocemos el impacto positivo que tuvo Jake en la vida de Sidney y los momentos
que pasaron felices a través de los años, pero un incidente hace que todo eso
desaparezca en un segundo.
Luego de perder a Jake, Sindey se refugia en su recuerdo. Pero
motivada por su mejor amiga planifican buscar nuevos comienzos, por lo que
ambas se mudan a Sheridan.
Sidney está encantada por estar rodeada de la naturaleza y
de poder desempeñar su especialidad de veterinaria en el pueblo cuando de
pronto se encuentra a Abel un sexy motociclista de ojos azules que hace que
sidney se le erice los vellos de los brazos.
Realmente me encanto los encuentros que tuvieron Sidney y
Abel ya que eran algo torpes y siempre terminaban en una acalorada discusión.
Sin duda es una historia muy tierna, que te hará soltar un
par de lágrimas y te enseñara que nunca es demasiado tarde para darte otra
oportunidad.





















0 comentarios